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Sanar en pareja, familia o individualmente.



Cuando tuve la oportunidad de tener a mi cargo el área de salud mental de la alcaldía más grande e importante de la Ciudad de México, para algunos considerada la ciudad más grande del mundo, estudiantes de La Universidad Harvard, vinieron a una de nuestras clínicas de prevención e intervención en adicciones, a aprender sobre los factores que generan diversas enfermedades psicopatológicas, de personalidad y/o emocionales, incluyendo adicciones.


En palabras simples “la intervención”, es cuando las personas ya padecen alguna problemática, y “la prevención”, se hace desde antes de que tales problemas ocurran y así reducir al máximo su aparición a mediano y muy largo plazo.


Aunque me inclino un poco más por la prevención, no es posible aún, dejar de lado la intervención acerca de los conflictos más comunes, generados años atrás, por ausencia de prevención, por supuesto, en las personas que yo atiendo: Ansiedades varias, por sismos, fobias diversas o por el encierro a causa de la pandemia y la falta de contacto social, etc.; depresión por fallecidos y si no, por falta de sentido en la vida que en muchas ocasiones se debe a tratos o educación “equivocados” por parte de los progenitores o tutores, años atrás. Son muy comunes también los conflictos de pareja por falta de simultaneidad y/o incongruencia, así como las discusiones familiares, al vivir en el mismo hogar integrantes “adicionales”, que por cierto, un hogar así tiende a generar, con mayor frecuencia, conflictos a mediano y largo plazo de forma muy sutil. Son comunes también las dudas acerca de límites y crianza para los hijos, los problemas para socializar en adolescentes o la falta de control de emociones e impulsos en distintas edades. Así como hábitos no deseados mejorables.


Todos los conflictos mencionados fueron atendidos desde la intervención, sin embargo, se hubieran podido evitar o reducir en gran medida; por supuesto, no se trata de recalcar los “hubiera”, sino de darte ánimos a ti que estás pasando por momentos difíciles, para que sepas que siempre es tiempo de comenzar a mejorar tanto como sea necesario.


Quiero darte algunos conceptos y claves desde ya, para que puedas comenzar a sentirte mejor, para lo cual iré mencionando uno a uno los conflictos a los que me refiero y algunos conceptos que te ayudarán.


Las ansiedades pueden ser pasajeras, o más duraderas y depende de cada persona para el tipo de tratamiento que se imparta, pero en general, siempre se trata de ocuparse en el “aquí y ahora”, con relación a aquello que te provoque ansiedad, tal vez “acercarse” lo más posible a ello, en un sentido reconfortante, por ejemplo: una crisis de ansiedad a partir de una alarma sísmica. En este caso podrías armar un kit de emergencia con documentos importantes en la puerta de entrada o en el lugar que consideres más seguro además de tratar de mejorar enemistades, y hacer aquello que has venido dejando pendiente.


En el caso de las fobias por ejemplo a los perros, podrías empezar por mirar fotos de perros e imaginar poco a poco que estás rodeada de más y más perros, luego mirar de lejos o ver videos de perros reales por un tiempo considerable, hasta que empieces a sentir que ya no te causa ningún miedo cualquier estímulo similar. Por supuesto de preferencia deberás estar en compañía de un profesional que te brinde contención y apoyo emocional.


En el caso de las depresiones, debes ocuparte en sentirte útil para los demás, empezando por la actividad que tengas más cerca, para luego ir encontrando lo que realmente te apasiona, fijarte horarios para rutinas, levantarte muy temprano, no dormir de día, alimentarte bien y dejar los hábitos que sabes no son buenos, si es que los tienes. Volver a soñar y si ya no es posible realizar esos sueños tal y como quisieras, encuentra un matiz de eso mismo, pero siempre sirviendo a los demás y sintiéndote útil, porque todo ser humano viene al mundo a dar de sí a los demás, a servir, pero mejor aún, si encuentras lo que te apasiona y desde ahí te vuelves útil.


Si se trata de un ser querido que ha partido, permítete sentir, no te hagas el/la "fuerte” en esos momentos. Recibir ayuda en cualquier caso de depresión siempre será de gran ayuda, pero si no quieres ayuda, por lo menos llora cuando tengas que llorar y cuando sientas que es el momento deberás decir: “Gracias, te perdono, perdóname y te amo”, a ese ser querido que partió y después de más o menos 8 o 10 meses, si no logras sentirte mejor, será imprescindible que acudas con un profesional, para que ese duelo no se vuelva patológico y después no sepas porqué, te enojas con facilidad, sientes tristeza, dejaste tus pasatiempos, no te alimentas adecuadamente, nada te entusiasma… Pero aún así, si pides ayuda, saldrás adelante, sólo te repito: yo me inclino más por la prevención y lo que más quiero es ser de utilidad para ti y que puedas dar un buen trato a tus seres queridos, a tus hijos si los tienes y a ti.


Los límites hacia los hijos se deben poner con ASERTIVIDAD, que es exigir y describir mis derechos con un balance entre agresividad y pasividad (no es propiamente acertar ni atinar). Los derechos y obligaciones de los progenitores son velar por la integridad de sus hijos y eso implica poner límites adecuadamente. Por supuesto, la asertividad cuando comprendas y practiques el concepto, te servirá enormemente para tu vida cotidiana y con todas las personas.


Finalmente los problemas de pareja e intrafamiliares, que tienen relación pero se abordan de distinta forma y en este caso, como en los conceptos anteriores sólo puedo mencionar lo primordial: Congruencia y sinceridad propias, autonomía de pareja y repetición de patrones familiares…

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